1980
Las imágenes de moda y de publicidad de Korda están impregnadas por un “sentimiento”. No se puede definir como un “aire romántico”, lo que nos impulsaría a pensar en términos de dulzura empalagosa.
Es de veras un sentimiento similar aquel que se trasluce en las mejores imágenes de principio de siglo.
Una especie de suspensión en la atmósfera, como si en el mundo limitado de la toma de la imagen, el fotógrafo y su modelo entraran en la armonía de comunicación pura, en la cual la parte noble de la naturaleza alcanza expresarse. Propiamente en esto es que existe Korda, su esencia de fotógrafo y de hombre.
Giuliana Scime
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