Difícilmente hubo en todo el devenir de la fotografía cubana un profesional más versátil y privilegiado que Korda. Aún haciendo abstracción de que fue el autor de la fotografía más famosa de todo país y todo tiempo, se dio el lujo de ser un maestro en ese mundo burbujeante y lleno de tentaciones que es el de la moda y el de las paradisíacas modelos.
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Miguel Castro Muñiz
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Es como si declarase: -“Se hacen pasar por arte”. Su obra denota experiencia, conocimiento y genuina intuición, además esconde un recurso: la memoria, basada en lo visual, es más libre que la razón. No creo que la ceguera de un redactor gráfico o la luz corta de un funcionario, “escondieran” por siete años al “Guerrillero Heroico”, es que Korda está fuera de serie, repito, hace fotos de modas con los héroes de la Revolución y en aquellos momentos, cruciales y confusos, desentona con el común denominador del reportaje gráfico convencional, es justificada, también por momentos, la incomprensión de su obra y su “modus vivendi” –puede decirse, el modo como lleva puesto el mundo-. Él no escapa a determinados cánones en las biografías de los mártires y los locos. Si las fotos cubanas (hechas por cubanos) de los ´60, hicieron escuela, y esto es todavía una opinión –ya que expresan un nuevo concepto del documentalismo y no una nueva estética-, Korda es una cátedra aparte, él es, al decir de su maestro y amigo Raúl Corral (Corrales), un “alquimista de engaños y fantasías”: Y de no haber tomado el archifamoso retrato algo se hubiera retardado el despertar, internacional, de la curiosidad por la fotografía cubana contemporánea.
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Alex Fleites
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El cubano es sensual, expansivo, dado a la comunicación, pero también puede ser reflexivo, íntimo. Si estalla en su música, se repliega a la sombra de los cultos afros; si vive literalmente expuesto al Sol, aguarda con impaciencia la caída de la tarde, el momento propiciatorio para citar al amor, para entregarse al intercambio de caricias, para fundirse en el diálogo de los cuerpos. De las frutas, prefiere las de sabores acentuados; de las mujeres, las hijas del fuego; del tabaco, el cultivado en su generosa tierra, sin dudas el mejor del mundo.
Todo eso y más lo sabe Alberto Korda. La magia de la isla nutre sus espléndidas fotos. Es Korda un cronista, sí, pero también un creador. Korda devela e inventa al cubano. Desde sus momentos iniciales como fotógrafo de moda, hasta las reveladoras imágenes de la Revolución, su obra ha sido dictada por ese reconocerse en el objetivo a plasmar en la película sensible. En dos palabras, Korda es uno de los mejores fotógrafos cubanos de todos los tiempos –cosa aceptada nacional e internacionalmente-, pero su aportación a nuestra cultura hubiera sido otra sin ese recurrente empeño de retratar nuestra singularidad, nuestra diversidad, nuestra identidad.
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· Co
DIANA DIAZ · ESTATE KORDA
diakor@cubarte.cult.cu
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